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Ojos negros para D. Juan PDF Imprimir E-Mail
Escrito por María G. C.   
jueves, 20 de noviembre de 2008

El sábado pasado no salí. Fui al teatro con mis padres. A pesar de mi negativa no me quedó más remedio que ir. Yo lo único que pensaba era: “Vaya planazo que tengo. Un sábado por la noche en el teatro con mis padres...” Estaba muy enfadada porque no podía salir con mis amigos y debido a ello me vestí entera de negro y me pinté los ojos también de negro (como muestra de mi inconformismo ante el mundo). Mi madre explicó que íbamos a ver una obra muy conocida llamada “Don Juan Tenorio”. Trataba de un hombre sin escrúpulos que desafiaba a cualquiera que se le pusiera por delante y que conquistaba a todas las mujeres que se proponía. Todo me era indiferente, pasaba del mundo totalmente. Para aumentar mi enfado, cuando llegamos, todas las personas que había eran mayores. Ni un solo niño de mi edad. Yo era la única niña de todo Jerez, viendo un sábado por la noche con sus padres amargada Don Juan Tenorio... Me estaba empezando a caer mal el tal Don Juan...

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Decisiones PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Ana Lobo (IES Álvar Núñez)   
miércoles, 19 de noviembre de 2008

ImageHace unos días leí una noticia que me impactó como muy pocas lo habían hecho antes.

No hablaba de un atentado ni de números enormes que se te graban en la retina.

Hablaba de la realidad de una niña que decidía sobre su vida o su muerte.

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¿Sólo crisis? PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Alicia Parra (IES Álvar Núñez)   
miércoles, 19 de noviembre de 2008
La crisis, Obama y Julián Muñoz parecen ser los únicos temas de conversación que tiene nuestra sociedad. ¿Por qué olvidamos todo lo demás? ¿Por qué sólo nos acordamos de la guerra de Iraq cuando muere alguno de los nuestros? Pero, ¿qué hay de las familias destruidas, los mártires de guerra o las personas mutiladas?
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SÓLO QUIERO SER MEJOR MAESTRO PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Luis Antonio   
miércoles, 23 de abril de 2008
 

Imagínate, por un momento, que cuando fueras a la médica le exigieras que te recetara tal o cual medicamento, o que le dijeras que te realizara tal o cual técnica diagnóstica.
Imagínate, por un momento, que cuando viniera un pintor a pintar a tu casa, le dijeras que la brocha la debe de coger con la mano derecha y de una forma determinada.
Imagínate, por un momento, que cuando llevaras el coche a reparar al taller, le dijeras al mecánico que tiene que usar la llave X para desmontar el motor de la forma X.
Imagínate, por un momento, que llegas al hospital con la pierna rota, y le dijeras al enfermero que te atiende que te ponga la escayola utilizando tal o cual técnica.
Imagínate, por un momento, que decides hacerte un reportaje fotográfico de tu boda, y le dijeras a la  fotógrafa que debe usar tal o cual objetivo y que debe de ponerse de tal o cual posición para hacerte las fotos.

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Hay un dicho popular que dice “maestro liendres, que de todo sabes y de nada entiendes”. Pues esto también está ocurriendo en nuestra preciosa profesión.
Estamos entrando en un mundo en el cual de todo podemos opinar, de todo sabemos y conocemos todas las técnicas. Y es cierto, las nuevas tecnologías ponen a nuestra disposición multitud de caminos de conocimiento. Pero lo que es otra cuestión, es la capacitación profesional de cada uno en su trabajo. Al igual que la médica, el pintor, el mecánico, el enfermero, o la fotógrafa, el maestro o maestra tiene una cualificación y dignidad profesional que no debe ponerse en tela de juicio, ni exigir modificaciones metodológicas, ni exigir cambios en las formas de atender al alumnado, ni cambiar formas organizativas de tu aula, etc.
Claro, claro, todo tiene un límite y en el caso educativo los límites están establecidos por la administración en los currículums, en los decretos y órdenes que desarrollan las leyes educativas y ahí todos tenemos que cumplir la ley (y las direcciones de los centros, cumplirla y hacerla cumplir).
Y a que viene todo esto. Pues mirar. Hace ya unos días un grupo de madres y padres de un centro educativo de Jerez, con el beneplácito de la dirección de dicho centro, han decidido unidireccionalmente (sin llegar a consensos, discutir, evaluar conjuntamente con el tutor), hacer pública (pues han dado entrada en el colegio) una protesta-denuncia contra en tutor de sus hijos e hijas, por las prácticas docentes de este tutor.
Se le dice en este escrito que dicho tutor no explica (de forma tradicional, clase sentada, callada y escuchando), que no corrige los trabajos del alumnado (la corrección sólo sirve para quitarle la confianza al alumnado en sí mismo), permite que el alumnado se explique cosas entre sí (aprendizaje de los iguales), no trabaja con el libro del método de la editorial (la ley no obliga a trabajar con ningún método de ninguna editorial), el alumnado usa periódicos y revistas para leer y escribir (son textos de uso social que sirven para trabajar las diferentes etapas de acceso a la lectura y escritura del alumnado de forma que ellos mismos vayan construyendo y accediendo al sistema de escritura y lectura), que hay mucha libertad en la clase (se  permite que todos y todas hablen y opinen de todas las cosas, sin censurar), que no hay normas (sólo las normas que el alumnado construya y que sean significativas para ellos y ellas, y las normas de convivencia básicas) y así un largo etcétera.
Además se exige que este tutor, o cambie de actitud metodológica, o que sus hijos sean cambiados de tutoría (queremos una educación a la carta).
Lo grave de todo este asunto es que este escrito es atendido y asumido por la dirección del centro (ya ni nuestros compañeros nos escuchan), sin ni siquiera dar opción a explicación alguna ni defensa por parte del tutor.
Y así estamos en el punto de mira de cualquier grupo de padres o madres, cuya cualificación pedagógica es ninguna, porque lógicamente no son maestros, son padres o madres y creo que deben de ejercer de padres o madres y no de maestros o maestras. Porque para intervenir en el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado, nosotros y nosotras, el profesorado, nos formamos, leemos, estudiamos, modificamos nuestras actitudes y formas de trabajar, evaluamos, volvemos a cambiar, releemos, y así durante toda nuestra vida laboral. Que hay de todo, lógicamente, “como en botica”, pero el caso del que hablo no se deja llevar por la corriente, ni por el status adquirido de funcionario, más bien, todo lo contrario.
Os hablo de un profesional de la educación con 26 años de servicios, de los cuales 20 los ha dedicado en cuerpo y alma a un centro de una zona deprimida de Jerez (el chicle), de los cuales ha ejercido la dirección de ese centro durante 15 años, y eso no es fácil. Eso requiere estar formado, saber discutir, hablar, dar soluciones, cambiar organizativamente, escuchar mucho, comprender, dar alas a sus compañeros y compañeras en los proyectos docentes, etc.
Además de todo esto, puedes ser una persona distante, fría y calculadora, pero no es el caso. Este tutor no sólo ama su trabajo, su profesión, sino que demuestra todos todos todos los días a su alumnado que hay lazos afectivos creados entre ellos y eso hace que también el alumnado este implicado con él. Además no es una actitud forzada, es una actitud natural, normal, que sale del corazón, no es fingida, y eso se nota.
El único “pecado” de este tutor es querer hacer cada día mejor las cosas con su alumnado, querer que aprendan de forma más autónoma, querer que los aprendizajes sean más significativos para el alumnado, querer que sean críticos a la hora de enfrenarse a las lecturas de los textos de uso social, querer que su alumnado no dependa de él ni de nadie, querer que su alumnado sea capaz de aprender a leer y escribir construyendo su propio sistema de escritura y no el impuesto por la autoridad, querer que su alumnado sea sensible ante el mundo, querer que sus familias entren en su clase (aun corriendo riesgos) para trabajar conjuntamente, querer que TODO SU ALUMNADO (alumnado de necesidades educativas especiales también) participe al máximo de todas las actividades del aula, querer que todo su alumnado este incluido de forma real, y no en número, en todas las actividades, querer que su alumnado crezca como sujeto y no como un objeto más, querer ....
Tenemos que reflexionar todos y todas sobre el intrusismo profesional y sobre el respeto a las diferentes formas de trabajar y hacer las cosas, esto es básico en nuestra sociedad y debemos empezar por nuestros hijos y nuestras hijas.

 
 
 

 

 
¿Mujeres machistas? PDF Imprimir E-Mail
Escrito por Isabel Gómez. 3º ESO, IES Romero Vargas   
martes, 11 de marzo de 2008
CartelEn estos días parece que toca reflexionar sobre la mujer de hoy .  Las leyes no discriminan, pero lo cierto es que en el día a día  las cosas no han cambiado tanto como deberían.Todavía es la mujer la que se encarga de la mayor parte de las tareas domesticas, es la mujer la que se encarga del cuidado de los niños, ...en definitiva, se mantienen los prejuicios y los estereotipos. Lo que dicen las leyes , muchas veces queda en la teoría, la práctica es muy distinta.
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